Muchos hombres lo descubren por casualidad, en una revisión rutinaria que no esperaban que fuera a cambiar nada. Otros llevan años conviviendo con una molestia leve en la ingle que nunca llegó a ser suficientemente intensa como para consultar. Y algunos solo se enteran cuando los resultados del seminograma no cuadran y el camino hacia la paternidad empieza a llenarse de preguntas sin respuesta. Lo que tienen en común todos estos casos es que el varicocele estaba ahí mucho antes de que nadie lo buscara, actuando sobre la fertilidad sin dar señales claras de su presencia.
En clínica SUTURO queremos que conozcas qué es el varicocele en profundidad, cuáles son sus grados, síntomas y cómo se relaciona directamente con la fertilidad, entre otros asuntos de interés.
El varicocele es una dilatación anormal de la red venosa que envuelve el testículo dentro del escroto. Funciona de manera similar a las varices que aparecen en las piernas, ya que las válvulas venosas dejan de funcionar correctamente, la sangre se acumula y las venas se dilatan progresivamente.
Esto afecta a entre el 15 y el 20% de los hombres en edad reproductiva, aunque en hombres con infertilidad diagnosticada esa cifra asciende al 40%. Es, por tanto, uno de los hallazgos más frecuentes en la consulta urológica masculina.
A modo de curiosidad, el varicocele suele ser izquierdo, aunque en algunas ocasiones puede ser bilateral o incluso encontrarse solo en el testiculo derecho.
El varicocele se clasifica en tres grados según cómo se detecta en la exploración física. Esta clasificación ayuda al urólogo a decidir si está indicado el tratamiento y qué prioridad tiene.
El varicocele en grado 1 solo es palpable durante la maniobra de Valsalva, que tiene que ver con soplar con la nariz tapada. Este grado tiene una importancia leve.
El grado 2 es aquel que es palpable sin necesidad de ninguna maniobra especial. En este caso, la severidad clínica es moderada.
Por último, el grado 3 es visible a simple vista a través de la piel del escroto. Aquí hablamos de una importancia severa.
Además de lo anterior, algunos autores describen un grado 4 para casos con dilatación venosa muy marcada y visible en reposo, aunque esta clasificación no está universalmente estandarizada.
Eso sí, debes tener en cuenta que la relación entre el grado y el daño sobre la fertilidad no es completamente lineal: un varicocele de grado 1 puede afectar significativamente a un paciente, mientras que otro con un grado 3 puede tolerarlo bien.
Uno de los aspectos que más confunde a los pacientes que visitan SUTURO es que el varicocele con frecuencia no duele. En muchos casos se descubre de forma casual durante una revisión urológica o en el contexto de un estudio de fertilidad de pareja.
Cuando sí genera síntomas, los más habituales son:
Si notas molestias escrotales persistentes o llevas tiempo intentando lograr un embarazo sin éxito, una exploración urológica puede darte el diagnóstico con una sola visita.
Esta es la pregunta que más preocupa a nuestros pacientes, y con razón. El varicocele es la causa corregible más frecuente de infertilidad masculina, y entender por qué ayuda a tomar decisiones al respecto.
El testículo necesita estar entre 2 y 4 grados por debajo de la temperatura corporal para producir espermatozoides correctamente. Las venas dilatadas del varicocele actúan como un «calefactor» permanente alrededor del testículo, elevando su temperatura y alterando la espermatogénesis.
Además, la sangre estancada en las venas dilatadas genera un aumento del estrés oxidativo local, lo que daña el ADN de los espermatozoides y reduce su calidad.
Los pacientes con varicocele presentan con frecuencia alteraciones en uno o varios de estos parámetros:
Además del impacto seminal, el calor crónico generado por las venas dilatadas puede reducir la producción de testosterona por parte de las células. En algunos pacientes esto se traduce en menor libido o dificultad para mantener erecciones, aunque el varicocele no sea la causa única. Si junto al diagnóstico de varicocele existe este tipo de sintomatología, conviene valorar ambas condiciones de forma conjunta. En Clínica SUTURO contamos con una unidad específica de disfunción eréctil que aborda el problema desde su raíz hormonal y vascular.
El diagnóstico del varicocele combina la exploración física con pruebas de imagen:
En el contexto de un estudio de infertilidad, el diagnóstico del varicocele siempre se acompaña de un seminograma para cuantificar el impacto real sobre la calidad seminal.
No todos los varicoceles requieren tratamiento. La decisión depende de la presencia de síntomas, el grado, la afectación del seminograma y el deseo reproductivo del paciente.
Es el tratamiento de referencia. Consiste en ligar o eliminar las venas dilatadas para restablecer el flujo venoso normal. Existen varias técnicas:
También puede realizarse mediante una técnica abierta, que es la más tradicional, pero no es recomendable en la actualidad, ya que cuenta con una probabilidad mayor de que el varicocele reaparezca.
Lo más importante en este sentido es que los datos indican que en pacientes con alteración seminal, la varicocelectomía mejora los parámetros del seminograma en el 60-80% de los casos.
Por último, con respecto a este tratamiento es que la intervención se realiza bajo anestesia, por lo que no hay dolor durante el procedimiento. En el postoperatorio puede haber molestias leves durante 3-5 días. La mayoría de los pacientes retoman su actividad normal en menos de una semana.
La embolización es una alternativa mínimamente invasiva que no requiere incisión quirúrgica. Un radiólogo intervencionista introduce un catéter a través de una pequeña punción en la ingle o el cuello e introduce material que ocluye las venas dilatadas.
Sus ventajas principales son la recuperación muy rápida y la ausencia de cicatriz. Sin embargo, presenta tasas de recidiva algo superiores a la microcirugía, por lo que se reserva para casos concretos o como alternativa en pacientes que no pueden someterse a cirugía convencional. Además, la embolización tiene peores resultados en la recuperación de la calidad espermática que la cirugía, por lo que las tasas de recidiva no son su único inconveniente.

No existe una respuesta única, ya que depende de cada caso. Por eso, contar con un diagnóstico profesional y personalizado es imprescindible. No obstante, de forma general, la indicación quirúrgica se valora cuando se dan uno o más de estos criterios:
El varicocele de grado 1 sin afectación seminal ni síntomas puede mantenerse en observación con revisiones periódicas.
Sí, es posible. Muchos hombres con varicocele tienen hijos de forma natural. El problema es que el daño sobre la función testicular es progresivo y acumulativo. Es decir, cuanto más tiempo permanece sin tratarse, mayor puede ser el impacto sobre la fertilidad futura. Esperar no es siempre la mejor opción cuando existe deseo reproductivo.
Eso sí, cuando el varicocele afecta a ambos testículos, la probabilidad de compromiso seminal es mayor. En estos casos el estudio de fertilidad completo es especialmente importante.

El varicocele no desaparece de forma espontánea. Las venas ya dilatadas no recuperan su tono por sí solas. Lo que puede ocurrir es que el varicocele permanezca estable durante años sin progresar, pero la tendencia natural sin tratamiento es al mantenimiento o al empeoramiento gradual, nunca a la remisión. Si el diagnóstico está confirmado, la pregunta no es si desaparecerá solo, sino si en tu situación concreta compensa intervenir o vigilar.
Aunque ningún cambio de hábitos cura el varicocele, algunas medidas pueden reducir las molestias:
El varicocele es tratable y, en la mayoría de los pacientes con alteración de la fertilidad, la corrección quirúrgica marca una gran diferencia. Si tienes síntomas, un seminograma alterado o simplemente quieres saber si el varicocele puede estar detrás de tu situación, nuestro equipo médico puede orientarte.
En conclusión, si estás en un proceso de búsqueda de embarazo y el seminograma ha mostrado alteraciones, el varicocele podría ser la causa. Visítanos.